Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete

Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854)

RESPUESTA:
Si, por la gracia de Dios.

EXPLICACIÓN
Ser cristiano es la dignidad mayor del hombre y el titulo de que más debe gloriarse. Si no es cristiano, importa poco que, sea rico, que sea noble o que sea rey. Todos estos títulos son humanos. Solo ser cristiano da al hombre un título divino, porque le hace hijo de Dios y heredero de su gloria. Pero esta dignidad incomparable no la adquirimos por nuestros méritos, ni por los de nuestros padres o ascendientes, sino por la gracia de Dios; esto es, por un· favor inestimable que Dios ha querido hacernos. Nosotros nacimos en pecado como los demás hombres, y por consiguiente estábamos tan perdidos como ellos; pero el Señor, dejando a los demás en su estado de perdición, echó una ojeada de misericordia sobre nosotros, se compadeció de nuestra desgracia y nos llamó a ser cristianos. iQué agradecimiento podrá ser correspondiente a este benefició! iAh! Los días de nuestra vida nunca serán demasiados para dar gracias a Dios porque nos ha hecho cristianos

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA
De Cristo nuestro Señor

EXPLICACIÓN
Diez años después de haber subido Jesucristo a los cielos, vinieron los Apóstoles San Pablo y San Bernabé a la ciudad de Antioquía, donde predicaron la fe por espacio de un año, y habiéndose aumentado en ella prodigiosamente el número de los fieles, estos, que hasta entonces habían sido conocidos generalmente con el nombre de discípulos del Señor, principiaron a llamarse cristianos, esto es discípulos de Cristo. Tal es el origen de este nombre, el más augusto que hemos recibido los hombres, y del que más debemos gloriamos.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA

Hombre de Cristo. ¿Qué entendéis por hombre de Cristo?

Hombre que tiene la fe de Jesucristo, que profesó en el bautismo, y está ofrecido a su santo servicio.

 

EXPLICACIÓN

El cristiano es un discípulo de Jesucristo que profesa su fe y su doctrina, y está ofrecido a servirle toda su vida; es un hombre, que sobre la pila del bautismo, en presencia de los altares y a vista de los Ángeles, ha hecho las más absolutas renuncias, y las más solemnes promesas.

Allí ha renunciado a Satanás protestando que jamás le obedecerá ni condescenderá con sus malignas sugestiones. Ha renunciado a todas sus obras, que son los pecados y todo lo que provoca a cometerlos; y a todas sus pompas, que son aquellas cosas que fomentan el orgullo y la soberbia.
Sobre aquella pila sagrada ha prometido vivir unido a Jesucristo, creyendo, confesando y practicando su celestial doctrina. Ha prometido amar a Dios sobre todo, y a su prójimo como a sí mismo. Ha prometido guardar los mandamientos de Dios y de la Iglesia, y practicar las virtudes cristianas. Tales son las renuncias y las promesas hechas en el bautismo; renuncias y promesas que, para vivir cristianamente, conviene renovar con frecuencia.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

Yo -(su nombre)- renuevo de todo mi corazón las renuncias y promesas hechas en el dichoso día de mi bautismo. Renuncio otra vez y otras mil veces a Satanás, detesto todas sus obras, y prometo resistir con la ayuda de Dios a todas  sus tentaciones y sugestiones. Renuncio a las pompas y vanidades del mundo y sus falsos placeres. Renuncio a la locura de sus modas, las profusiones de su lujo, sus detestables máximas y sus corrompidas costumbres. Prometo vivir más y más unido a mi Señor Jesucristo, creyendo de corazón y confesando de boca su celestial doctrina. Prometo guardar los mandamientos de Dios y de la Iglesia y practicar las virtudes cristianas. Finalmente, prometo vivir como hombre de Jesucristo, que estoy ofrecido desde el bautismo a su santo servicio. Así lo deseo, así lo ofrezco y así espero cumplirlo, ayudado de la divina gracia. Amen.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA

La santa Cruz.

 

EXPLICACIÓN

Las naciones, los reinos y los pueblos tienen sus señales que les distinguen. Los cristianos somos la nación santa, el reino de Jesucristo y el pueblo de su adquisición, y tenemos por distintivo la señal de la santa Cruz. Esta es la gloriosa divisa que desde el principio del cristianismo tomaron los cristianos.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA

Porque es figura de Cristo crucificado que en ella nos redimió.

 

EXPLICACIÓN

Si el pueblo cristiano se hubiera dirigido por la prudencia humana, no habría tomado por distintivo la imagen de Jesucristo crucificado en el Calvario, sino la de Jesucristo glorificado en el Tabor; pero este pueblo, que nació al pie de la Cruz y que debía alimentarse de sus frutos, eligió, guiado de una prudencia divina, esta misma Cruz, que representándole a Jesucristo clavado en ella, le está predicando siempre el amor inmenso de un Dios que muere por salvarle.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA

En dos; signándose y santiguándose.

EXPLICACIÓN

Los cristianos, llevados de un amor entrañable a la santa Cruz, han multiplicado casi infinitamente su número. Desde luego tomaron por modelo aquella Cruz adorable que sostuvo en el Calvario pendiente de sus brazos la víctima del mundo, y a su semejanza fabricaron multitud de cruces, no solamente de madera, como lo era aquella, sino también de otras materias más duraderas o unas preciosas, esto es, de piedra, hierro, bronce, plata, oro, según su piedad y facultades; y las colocaron en los templos, altares, casas, habitaciones y dormitorios; sobre las torres, castillos, palacios y edificios más elevados; y en las plazas, calles, caminos y sitios más públicos.


Todas las clases del cristianismo se adornaron con la Cruz, e hicieron un punto de honor y de religión llevada consigo. Los Pontífices la pusieran sobre sus tiaras, los Reyes sobre sus coronas, los Obispos sobre su pecho, los hombres pendiente de sus uniformes y vestidos, y las Mujeres colgada de su cuello. ¡pluguiese al cielo que no hubiera en el día tantos cristianos, indignos de este sagrado nombre, que se avergüenzan de la Cruz de Jesucristo, ni tantas cristianas ingratas que renuncian el honor y la gloria de llevar sobre su pecho la imagen de su Redentor, colocando en su lugar signos paganos y escandalosos! El uso de la Cruz no se ha multiplicado menos que el número de las cruces. Los Sacerdotes, los Obispos y los Pontífices la usan continuamente en la administración de los Sacramentos, en el sacrificio de la Misa y en la bendición de todas las cosas sagradas; pero el uso más frecuente y común a todos los cristianos es el que llamamos signar y santiguar.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Es una breve oración que dirigimos a Dios, haciendo sobre nosotros tres cruces con el dedo pulgar de la mano derecha; la primera en la frente, la segunda en la boca, y la tercera en el pecho. ¿Mostrad cómo? Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.

EXPLICACIÓN
El cristiano se signa, haciendo tres cruces, bien formadas, en la frente, boca y pecho, y acompañando a ellas las palabras correspondientes. Las cruces se han de hacer de alto a abajo y de izquierda a derecha con pausa y reverencia, porque representan a Jesucristo crucificado; y las palabras se han de decir con claridad y devoción, porque con ellas pedimos a Dios que nos libre de nuestros enemigos por la Cruz de Jesucristo, su Santísimo Hijo.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Para que Dios nos libre de los malos pensamientos.

EXPLICACIÓN
La frente viene a ser la fachada del edificio racional, en cuyo centro reside nuestra alma como en su trono. En él forma una multitud casi infinita de pensamientos, que ya se encuentran y chocan como las olas de un mar alterado, ya se suceden con rapidez como las aguas de un río que se precipita, o bien se fijan como una roca en medio de la corriente. Mil lenguas no bastarían para explicar la multitud de pensamientos que ocupan al hombre en cada día de su vida. Muchos de ellos son malos, y tal vez la mayor parte, sea porque nuestra corrompida naturaleza los suscita, sea porque nos encontramos frecuentemente con objetos que los motivan, sea en fin porque Satanás no se descuida en sugerirlos. Pues todos estos malos pensamientos son otras tantas tentaciones que vienen a incitarnos al pecado. Y ¿qué haremos para defendernos de tantos y tan continuos enemigos? Cubrirnos y defendernos con la señal de la Cruz, signándonos en la frente.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Para que Dios nos libre de las malas palabras.

EXPLICACIÓN
La lengua es un pequeño miembro de nuestro cuerpo, dice el Apóstol Santiago, pero avanza a cosas grandes. Con ella bendecimos a Dios, y maldecimos a los hombres que son imágenes de Dios. La buena lengua produce grandes bienes, pero la mala causa espantosos males. Es terrible la pintura que nos hace este Apóstol de la mala lengua. Dice: que es un conjunto de iniquidad, un fuego infernal que inflama el curso de nuestra vida, un depósito de veneno que todo lo emponzoña, y un mal inquieto que a nadie deja en paz. Añade: que un caballo se sujeta con un freno, y los mayores navíos con un pequeño timón; pero que ningún hombre es capaz de domar y sujetar la lengua. A vista de esta pintura  ¿cuánto no debemos temer el desenfreno de la lengua? Estampemos, pues, con frecuencia la señal de la Cruz en la boca, para que nos libre Dios del desenfreno de la lengua.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Para que Dios nos libre de las malas obras y deseos.

EXPLICACIÓN
Del corazón, dice Jesucristo, salen los malos pensamientos, los homicidios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias... todas las cosas que manchan al hombre, haciéndole culpable, y para que Dios nos libre de ellas, nos signamos en el pecho que es como la oficina donde el corazón las fragua.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Es otra breve oración con que invocamos a la Santísima Trinidad, haciendo sobre nosotros una cruz con la mano derecha abierta y extendidos los dedos, desde la frente hasta el pecho, y desde el hombro izquierdo hasta el derecho. ¿Mostrad cómo? En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen.

EXPLICACIÓN
Después de habernos signado, haciendo tres cruces sobre aquellas tres partes de nuestro cuerpo, en que el alma ejerce principalmente sus operaciones, y armado con ellas para defendemos del mundo, del demonio y de la carne, nos santiguamos, haciendo desde la frente hasta el pecho y desde el hombro izquierdo hasta el derecho, una cruz grande que las abraza todas, y con ella como que nos acabamos de armar para hacer las peleas de nuestra salvación bajo la protección de la Santísima Trinidad, en cuye nombre nos santiguamos.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:

Siempre que comenzáremos alguna buena obra, o nos viéremos en alguna necesidad, tentación o peligro; y ordinariamente al levantase de la cama, al salir de casa, al entrar a la iglesia, al comer y al dormir.


EXPLICACIÓN
El cristiano debe andar armado siempre con la señal de la Cruz, porque camina siempre entre enemigos. El labrador, el artesano, el mercader, el letrado... todos debemos dar principio a nuestras ocupaciones con la señal de la Cruz, poniendo al frente de todas esta cristiana divisa; pero especialmente debemos usar de la señal de la Cruz al levantarse de la cama, para dar principio con ella a las obras del nuevo día; al salir de casa, para andar defendidos con ella entre los peligros del mundo; al entrar en la Iglesia, para preparamos con ella a los actos de religión; al comer, para que por ella nos conceda el Señor templanza en la comida y la bebida; y al dormir, para descansar a la sombra de este prodigioso árbol y pasar la noche bajo de su celestial y saludable influjo.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Porque en todo tiempo y lugar nuestros enemigos nos combaten y persiguen.

EXPLICACIÓN
Nuestros enemigos nunca duermen, nunca se cansan, nunca dejan de perseguimos. Nos tientan todo el tiempo y en todas partes; en el dia y en la noche, en la compañía y en la soledad, en casa y en la calle, y tal vez hasta en el templo, porque nada respetan. Para defendernos de estos continuos, empeñados e incansables enemigos, necesitamos usar tantas veces la señal de la Cruz.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:

El demonio, el mundo y la carne

EXPLICACIÓN

El primero es el demonio. Este es un ángel de la primera jerarquía que, habiéndose rebelado contra Dios en el cielo, fue arrojado de él y sepultado en el infierno con una multitud de ángeles que le acompañaron en su rebelión. Todos estos ángeles rebeldes, que llamamos también demonios, presididos por aquel gran rebelde, son nuestros enemigos, y se comprenden en el primero de nuestra alma.
El segundo es el mundo, pero no este globo que nos sostiene, ni esos cielos que nos cubren, sino los hombres mundanos que nos rodean. La sociedad se compone de hombres buenos y hombres malos; de hombres que sostienen con su ajustada conducta las buenas costumbres, y de hombres que las corrompen con su conducta relajada; de hombres que edifican con sus virtudes, y de hombres que destruyen con sus vicios; en una palabra, se compone de hombres que guardan la ley de Dios y forman el número de los buenos, y de hombres que la quebrantan, y forman el de los malos. Pues esta segunda clase, que con sus malos ejemplos enseña y provoca a pecar a la primera, es el segundo enemigo del alma.
El tercero es la carne, no precisamente esta que llamamos cuerpo humano, sino sus pasiones y apetitos desordenados. Criado el hombre en el orden más perfecto, perdió por el pecado original este maravilloso orden. Antes de este inmenso pecado, el alma estaba gozosamente sumisa y obediente a Dios, el cuerpo al alma, la carne al espíritu, las pasiones a la razón, y los apetitos a la voluntad; pero en el momento que el hombre, pecando, se rebeló contra Dios, todo se rebeló contra el hombre. El cuerpo desconoció el dominio del alma, la carne resistió al espíritu, las pasiones a la razón, y los apetitos a la voluntad. Pues este cuerpo, esta carne rebelde, a la que llama San Pablo aguijón de Satanás, esta voluntad indócil, esta razón soberbia, esta imaginación inquieta, estas pasiones desordenadas, estos apetitos antojadizos e impetuosos forman el tercer enemigo del alma.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Sí la tiene, porque los venció Cristo en ella con su muerte.

EXPLICACIÓN
Jesucristo venció en la Cruz al demonio, borrando con su preciosísima sangre aquella escritura de muerte que adquirió contra nosotros por el pecado, despojándole del tirano dominio que ejercía sobre todo el género humano, y triunfando de él públicamente en sí mismo, como dice San Pablo. Venció al mundo con el desprecio que hizo de sus riquezas, pompas y vanidades, acabando su vida santísima en una Cruz, despojado hasta de su misma túnica. Y en fin, venció a la carne, cosiéndola con la Cruz y crucificando con ella todos sus apetitos.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Adorémosle Cristo, y bendecíosle, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

EXPLICACIÓN
La muerte de Cruz fue en los tiempos antiguos un suplicio de la mayor ignominia. "Maldito es de Dios el hombre que muere colgado en un leño," se había dicho mil y quinientos años antes que espirase en ella Jesucristo; más después que este divino Redentor la regó con su sangre y murió clavado en ella, este objeto de la mayor ignominia pasó a ser el objeto de la mayor veneración.
Todo lo que el Hijo de Dios padeció en su vida mortal, vino a consumarse en la Cruz, y la Cruz, bajo de este punto de vista, nos representa todo cuanto padeció el Hijo de Dios por nosotros. iCuán amable nos debe ser este sagrado árbol que sostuvo pendiente de sus brazos el precio del mundo! Gloriémonos, cristianos, en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo. Abracemos, besemos todos los días de nuestra vida, y muchas veces al día, esta Cruz adorable, que será aplicada a nuestros cárdenos labios en la hora de nuestra muerte. Hagámonos acreedores por nuestro entrañable amor a la Cruz, a que el Soberano Juez que expiró en ella, nos mire como hijos de su Cruz, nos juzgue como redimidos en su Cruz, y nos conceda por su santísima Cruz la entrada en su eterna gloria. Amen.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.


RESPUESTA:
Para conocerle, amarle y servirle en esta vida, y después gozarle en la otra.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Sabiendo lo que él ha revelado, y lo que la Iglesia enseña.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Cuatro cosas. A saber: lo que debe creer, lo que debe orar o pedir, lo que debe obrar, y lo que debe recibir.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Sabiendo el Credo o los Artículos de la fe.

EXPLICACIÓN
El hombre tiene un entendimiento limitado por su naturaleza y debilitado por la culpa original. Las pasiones desordenadas por ella, levantan a su rededor densas tinieblas que no le permiten ver sino entre sombras, y necesita una luz que le alumbre y dirija por medio de estas oscuridades a la patria celestial. Esta luz es la fe. Solamente ella puede alumbrarle y dirigirle en su tenebroso destierro. Solamente ella puede descubrirle los inefables arcanos de Dios y las riquezas de su gloria. Y en fin, solamente la fe puede enseñar sin error lo que Dios quiere del hombre, los cultos y sacrificios que le agradan, las oraciones y votos que acepta, los preceptos que quiere que cumpla para servirle, y los sacramentos que quiere que reciba para santificarse. Por eso dice San Pablo que sin la fe es imposible agradar a Dios. Esta fe, pues, sin la cual nadie puede salvarse, se enseña en el Credo y los Artículos, y por eso el cristiano está obligado a saber, cuando llega al uso de la razón, el Credo o los Artículos de la fe.

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RESPUESTA:
Sabiendo el Padre Nuestro y las demás oraciones de la Iglesia.

EXPLICACIÓN
Sin los auxilios de la divina gracia nada podemos en orden a nuestra salvación. Del cielo nos ha de venir la ayuda para ir al cielo. Así es que todos tenemos una absoluta necesidad de pedir a Dios estos divinos auxilios, sin los cuales no puede haber salvación para nosotros. Y ¿qué oración mejor para pedirlos que la del Padre nuestro que nos enseñó su Santísimo Hijo? Por eso todo fiel cristiano debe saber esta divina oración. También conviene que sepa el Ave María, la Salve y otras oraciones usadas en la Iglesia para pedir a la Santísima Virgen, a los Ángeles y a los Santos su mediación y valimiento para con Dios.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía..

RESPUESTA:
Sabiendo los mandamientos de la ley de Dios, los de la Santa Madre Iglesia y las Obras de misericordia.

EXPLICACIÓN
Todas las palabras, obras, deseos y pensamientos del hombre están sujetos a una regla, y esta regla es la voluntad de Dios. La menor palabra que salga de esta regla divina será la menos ociosa, y se pedirá cuenta de ella en el juicio del Señor. Pero... ¿cómo podrá saber el cristiano la voluntad del Señor para arreglar a ella sus palabras, obras, pensamientos y deseos? ¿Necesitará preguntarle y esperar que le responda? No por cierto, porque ya lo tiene dicho en sus santos mandamientos. Lo que necesita es aprenderlos y entenderlos para cumplirlos. También necesita saber los de la Santa Madre Iglesia, porque nacen de aquellos y ayudan a guardarlos; y las obras de misericordia, porque algunas veces pasan a ser de justicia, y en estos casos ya son mandamientos.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía..

RESPUESTA:
Sabiendo los Sacramentos de la Santa Madre Iglesia.

EXPLICACIÓN
Por el pecado nacemos hijos de ira, esclavos de Satanás y desheredados del cielo; y solamente la gracia santificante puede libramos de esta esclavitud, hacernos hijos de Dios y herederos de su gloria. Esta gracia santificante se nos comunica por los Sacramentos, y estos requieren de nuestra parte varias disposiciones, como se verá en la explicación de cada uno de ellos. Por eso necesita el cristiano saber, no solo los Sacramentos, sino también las disposiciones que debe llevar para recibirlos con fruto.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Es el símbolo o compendio de la fe.


EXPLICACIÓN
El Credo es una recopilación o sumario de los principales Artículos de la fe. Se llama Credo de los Apóstoles, porque estos primeros predicadores de la fe, antes de separarse a anunciarla en todo el mundo, queriendo establecer la perfecta uniformidad de creencia hasta en las palabras y expresiones, formaron este compendio.

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RESPUESTA:
Para informarnos en la santa fe.


EXPLICACIÓN
Nada más a propósito que este divino compendio para informar al cristiano en la fe. Él es sencillo, dice San Agustín, para proporcionarse a la rudeza de los ignorantes, es corto para facilitar su memoria, y es perfecto para instruir plenamente. La fe compendiada en él, jamás se ha variado, aumentado ni disminuido. La Iglesia en sus Concilios no ha hecho otra cosa que aclarar algunas verdades contenidas en él y consagrar algunas palabras determinadas para defenderlas de las herejías que se presentaban. El Credo ha sido, es y será hasta la consumación de los siglos, la suma de nuestra fe. De aquí se sigue, que todo cristiano está obligado a saberle, y con tanta exactitud, que ni una sola palabra añada, quite o varíe, porque todo es esencial en él. Ni basta que le aprenda bien; debe también conocer las verdades que contiene, a lo menos de modo que pueda distinguirlas del error. Sin esto, el Credo seria para él un libro el más hermoso, pero cerrado y sellado. El Credo es del mayor consuelo para los sencillos que encuentran compendiado en él cuanto contienen de más esencial los libros santos que ellos no pueden leer, y es de la más dulce satisfacción y complacencia para los sabios que ven reunido en él lo más esencial de cuanto han leído en las santas Escrituras y aprendido en la tradición: ¡Gloria eterna sea dada al Padre de las luces que inspiró, a los Apóstoles este divino compendio para informar a todos los fieles de todos los tiempos en la santa fe!


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RESPUESTA:
Para confesar la misma fe de las Apóstoles y afirmarnos más en ella; pues no basta creer internamente, sino, que es necesario confesar exteriormente los que creemos


EXPLICACIÓN
El cristiano jamás puede negar la fe, ni alguna de sus verdades, ni tampoco dudar de ella sin hacerse reo del crimen de apostasía o herejía; y además está obligado a confesarla siempre que por su silencio haya de padecer el honor de Dios, o perjudicarse a sí mismo o al prójimo. De aquí es que está obligado a confesarla: Primero. Cuando es preguntado por autoridad pública, aunque su confesión le haya de costar la vida, como sucedía a los mártires. Segunda. Cuando en su presencia son burlados los santos misterios, o profanadas impíamente las cosas sagradas. Tercero. Cuando a su vista se ultrajan las imágenes de Jesucristo, de la Santísima Virgen, de los Santos o sus reliquias. Cuarto. Cuando ve á su prójimo titubear en la fe, y entonces está obligado además a confirmarle en ella, siempre que él mismo se sienta con suficiente valor para sufrir el martirio, si fuese necesario. Quinto. Cuando oye negar la fe o alguna de sus verdades. En este caso y en el segundo y tercero debe dar parte a la autoridad, si el delincuente o delincuentes son cristianos. Además está obligado a hacer actos de fe cuando entra en el uso de la razón para ofrecer a Dios las primicias de su fe; cuando es tentado gravemente contra la fe, y no puede vencer la tentación sino con actos de fe, y también muchas veces en el año. Por muchas veces entienden unos que deben hacerse todos los meses, otros, todas las semanas, otros, todos los días festivos, y otros con más o menos frecuencia; pero sea de esto lo que quiera, todos convienen en que es muy provechoso hacerlos todos los días y aun muchas veces al día. Para hacerlos se reza con mucha fe el Credo, el cual no es, como algunos piensan, una oración para pedir a Dios, sino la mejor de las confesiones y protestaciones de nuestra fe. Por eso San Ambrosio exhortaba a. su hermana a que le rezase por la mañana cuando se levantaba, por la noche cuando se acostaba, y muchas veces entre el día; y deseaba que se mirase en él como en un espejo, para ver allí su fe, consolarse con ella y animarse a vivir según ella pide. Y por eso también nosotros, siguiendo este precioso consejo del Santo, debemos rezar con frecuencia. y pausa el Credo para contemplar en él nuestra fe, consolarnos con nuestra fe, animamos a vivir de la fe, y confesar esta fe que tenemos los cristianos.


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RESPUESTA:
Las que cree y enseña la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

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RESPUESTA:
Los Artículos de la fe

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RESPUESTA:
Los misterios más principales de ella.

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RESPUESTA:
En el Credo, o símbolo de los Apóstoles que enseña la Iglesia.


EXPLICACIÓN
Entre las verdades que la divina bondad se ha dignado revelamos, hay unas que son como los principios de todas las demás y forman el compendio de la fe. Los Apóstoles y los Concilios nos han presentado estas verdades principales (que han llamado artículos) reunidas en símbolos o credos para que, siendo uniforme nuestra creencia, tengamos en ellos una abreviada suma de nuestra fe. Se dice que creemos los Artículos de la fe, principalmente, como se contienen en el Credo, porque en éste hay tres que no se expresan en los Artículos, y son: la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos y el perdón de los pecados. Por lo demás, los Artículos de la fe no se distinguen del Credo, sino en que el Credo está dispuesto en forma de confesión de fe, y por eso le rezamos siempre que queremos confesarla; y los Artículos en forma de enseñanza, y por eso no los rezamos, sino que los aprendemos.

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RESPUESTA:
Para dar noticia distinta de Dios nuestro Señor y de Jesucristo nuestro Redentor.


EXPLICACIÓN
Rodeado Jesucristo de sus discípulos en la noche de la cena, y levantando sus ojos al cielo, decía: Esta es la vida eterna, Padre mío, que os conozcan a Vos, solo Dios verdadero, y a vuestro hijo Jesucristo, a quien enviasteis. Conocer a Dios trino y uno y sus divinos atributos; y conocer a Jesucristo su santísimo Hijo, su vida; pasión, muerte, resurrección y ascensión a los cielos, y su venida a juzgar los vivos y los muertos; esto es lo que llama aquí Jesucristo vida eterna, y de lo que nos dan noticia distinta los Artículos de la fe. Los siete primeros nos la dan de Dios nuestro Señor, y los otros siete de Jesucristo nuestro Redentor.

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RESPUESTA:
Es un Señor infinitamente bueno, sabio, poderoso, justo, principio y fin de todas las cosas.

EXPLICACIÓN
¿Quién es Dios? Esta es la mayor pregunta que puede hacerse, y a la que nadie sino Dios puede responder adecuadamente. Mientras vivimos en este mundo podemos conocer la existencia de Dios en el orden natural, porque al ver criaturas necesariamente hemos de inferir que hay un criador de ellas; podemos conocer también la existencia de Dios en el orden sobrenatural, porque la fe nos habla de Dios continuamente, o por mejor decir, no nos habla sino de Dios, y de las cosas que dicen relación a Dios; pero jamás conoceremos quién es Dios, o lo que es Dios. Solamente cuando le veamos en la gloria, conoceremos lo que es, porque entonces le veremos cara a cara y como es en sí mismo, dice S. Juan: y aún entonces no le comprenderemos, esto es, no conoceremos todo lo que es Dios, porque es infinito; y es imposible que una criatura, que es limitada, aunque sea un Querubín, llegue a conocer todo lo que es un ser infinito; por eso nadie sino Dios puede comprender a Dios, y por consiguiente nadie sino Dios puede responder adecuada y completamente a la pregunta ¿quién es Dios?

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RESPUESTA:
Es el mismo Dios Padre, Hijo, y Espíritu Santo: tres personas distintas y un solo. Dios verdadero.

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RESPUESTA:
Sí.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía..

RESPUESTA:

Sí.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía..

RESPUESTA:
Sí..

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía..

RESPUESTA:
No, sino un solo Dios verdadero, como también un solo Omnipotente, un solo Eterno, y un solo Señor.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
No.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
No. Porque las personas son distintas, aunque es un solo Dios verdadero

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

RESPUESTA:
Una sola naturaleza, un solo entendimiento, y una sola voluntad.

Catecismo de la doctrina cristiana de Padre Gaspar Astete, Explicado por  García Mazo, Santiago José. (1854). Imp. de D. Juan de la Cuesta y Compañía.

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